Crea tu primer backtest
Al terminar esta guía habrás simulado una cartera con datos históricos reales y sabrás leer las tres cifras que más importan: crecimiento del capital, drawdown máximo y ratio de Sharpe.
La forma más rápida: partir de un ejemplo
En Composición de la Cartera verás una fila de carteras modelo listas para usar, desde el clásico 60/40 renta variable-renta fija hasta combinaciones más elaboradas como Golden Butterfly o All Weather. Una de ellas incluye un botón que carga la cartera y lanza la simulación al momento. Útil para ver un resultado completo en pocos segundos antes de dominar cada campo. A partir de aquí conviene hacerlo a mano al menos una vez. Es la única manera de saber qué estás simulando de verdad.
Paso 1: añade los instrumentos
En la misma sección, cada fila es un instrumento de la cartera: ETF, fondo o índice de mercado como proxy cuando no hace falta el producto concreto. Introduce el ticker o el ISIN y asigna el peso. Sigue añadiendo filas hasta que el peso total, visible en tiempo real bajo la lista, llegue al 100%. Una cartera 60/40 solo necesita dos filas: un ETF global de renta variable al 60% y uno de renta fija al 40%.
Paso 2: configura los parámetros de simulación
Debajo de la composición está Parámetros de Simulación, dividido en tres bloques.
El primero, siempre visible, reúne lo básico: capital inicial, 10.000 por defecto y puedes cambiarlo, divisa del backtest, fechas de inicio y fin. En el primer intento deja las fechas tal cual, el motor usará el periodo más largo que compartan todos los instrumentos.
Los otros dos bloques vienen cerrados hasta que los necesites:
- aportaciones periódicas, si quieres simular DCA en lugar de una inversión única;
- frecuencia de rebalanceo y costes.
Déjalos así en el primer backtest. El motor corre igual, sin aportaciones periódicas y con costes a cero.
Paso 3: ejecuta y lee los resultados
El botón que lanza la simulación está al final del panel de parámetros. El cálculo es casi instantáneo. En cuanto termina, aparecen los Resultados del Backtest encima de los propios parámetros.
El primer gráfico es el crecimiento del capital en el tiempo, la línea sube y baja según cómo se habría comportado la cartera en el periodo elegido. Justo debajo, tres cifras:
- CAGR, la rentabilidad media anualizada;
- drawdown máximo, la peor caída desde un pico anterior;
- ratio de Sharpe, que relaciona rentabilidad y riesgo asumido.
Con más de un instrumento, las mismas tres métricas aparecen también por activo: útil para ver quién arrastra la rentabilidad y quién arrastra el riesgo.
Detalle que conviene tener claro: el CAGR aquí es del periodo completo, no año a año. Una cartera con CAGR del 7% puede haber hecho +25% un año y -15% al siguiente. Para esa variabilidad, más abajo está Análisis de rendimiento histórico en base anual.
Qué se desbloquea más abajo sin hacer nada más
Tras ejecutar el backtest, la misma página abre secciones extra con los resultados recién calculados, sin volver a introducir nada: correlación entre activos, desglose del riesgo por instrumento y frontera eficiente con los mismos rendimientos históricos. Más abajo encontrarás dos secciones más: un análisis Monte Carlo para estimar la probabilidad de alcanzar un objetivo de capital, y un análisis del tipo de retiro sostenible en jubilación. Aquí puedes simular ambas también con datos históricos reales, no solo con Monte Carlo. Ambas son gratuitas en este punto del flujo, ligadas al backtest que acabas de ejecutar.
Profundiza
Esta guía cubre el cómo. Para el porqué, qué es realmente un backtest, sus límites y qué no puedes concluir de un buen resultado, consulta Qué es el backtest de una cartera.
¿Listo para probar con tus datos? Ve a Backtest.
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